Dr. Rodolfo Neri Vela
Científico, astronauta y educador que llevó la ciencia al alcance de todos.
Su legado no está solo en el espacio, sino en cada mente que inspiró a soñar, aprender y creer en sí misma.
ORÍGENES DE UN PIONERO
Nací en Chilpancingo de los Bravo, Guerrero, en 1952. Mis primeros años los viví ahí, en la casa de mis abuelos paternos. Si me ves en una foto de blanco y negro, estoy con mi hermana Cristina a mediados de los años 50 en el jardín de esa casa. A los cinco años, nos mudamos a la Ciudad de México, donde continué mis estudios.
Mi inquietud por seguir estudiando me llevó al extranjero a finales de los años 70. Cursé una Maestría en Telecomunicación en la Universidad de Essex, y posteriormente obtuve un Doctorado en la Universidad de Birmingham, en Inglaterra, donde me especialicé en radiación electromagnética.
Estos años, de Chilpancingo a la UNAM, y luego al Reino Unido, forjaron mi camino profesional antes de regresar a México para integrarme como profesor e investigador en la UNAM.
MI PATRIA DESDE EL ESPACIO
Mientras era profesor en la UNAM, en 1985, se presentó una oportunidad única: la NASA y México estaban buscando al primer mexicano para volar al espacio. El objetivo era cumplir una misión crucial: poner en órbita el satélite mexicano Morelos II. Mi formación como ingeniero fue vital para ser seleccionado en un riguroso proceso.
El entrenamiento en Houston fue intenso y se centró en dominar los procedimientos del satélite y el brazo robótico del transbordador Atlantis (Conoce mas sobre la misión STS-61-B en el botón que se encuentra debajo de este texto). Finalmente, el 26 de noviembre de 1985, despegamos.
Una de las experiencias más conmovedoras fue la oportunidad de ver mi país desde esa perspectiva única. No solo se trataba de una misión técnica, sino de un viaje personal. Logré capturar la inmensidad y belleza de México a cada paso de nuestra órbita. Volamos sobre el Pacífico para ver la Península de Baja California, y con la cámara infrarroja capté el detalle de la Sierra de la Giganta. También pude distinguir las Islas Marías acercándonos a la costa de Nayarit, y al otro lado del país, logramos una vista impresionante del Istmo de Tehuantepec y el Río Coatzacoalcos.
Capturar estas imágenes y observar la Bahía de Acapulco en mi estado natal, Guerrero, fue un privilegio indescriptible. Fue una mezcla de maravilla y profundo orgullo, sintiendo la emoción de haber sido el primer mexicano en el espacio, justo antes de regresar a casa
DE REGRESO A CASA
Tras mi regreso a la Tierra lo primero que hice al volver a México fue darle un informe completo de la misión al presidente Miguel de la Madrid Hurtado, la experiencia de haber viajado al espacio transformó mi vida y mi perspectiva. Y me impulsó a compartir lo aprendido y a inspirar a otros, y así me dediqué a dar conferencias y charlas por todo México. También me aboqué a escribir, compartiendo mi conocimiento y experiencias en varios libros los cuales puedes consultar los nombres de los mismos en el botón que esta abajo y te llevara a esa sección.
La convicción de que México debe tener una presencia sólida en el espacio se convirtió en mi siguiente gran misión. Desde entonces, luche incansablemente por la creación y el fortalecimiento de la Agencia Espacial Mexicana (AEM). Aunque su camino ha sido difícil, sigo promoviendo su importancia.
Es fundamental que el país tenga una institución dedicada a impulsar la investigación y el desarrollo de nuestra propia tecnología espacial. Mi compromiso sigue siendo con las futuras generaciones y con que México sea impulsado al espacio.
